Horror, nuevos feminicidios

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Increíble, cientos de veces he dicho que no podemos seguir lamentando los crímenes de mujeres y hoy tengo que volverme a pronunciar por el feminicidio de Yuli Lorena Caicedo Riascos, una joven de 30 años perdió la vida a manos de su expareja.

El asesino, Rafael Moscote Barrios ya había sido denunciado por violencia intrafamiliar, pero, como siempre, la justicia no hizo nada y le puso a Yuli Lorena en bandeja al criminal, que una vez libre del apremio judicial se fue a la casa de su expareja y la mató.
Y no se conformó con quitarle la vida a Yuri, sino que también asesinó a la hija, una menor de 13 años que no tenía por qué terminar la existencia en manos de un sujeto que no debería andar por las calles porque es un peligro para la sociedad.
Yuli Lorena era una mujer trabajadora, y dejó huérfana a una bebé de dos años que tiene como padre a un criminal, a un feminicida al que le debe caer todo el peso de la ley.
El jueves pasado Moscote había dado muestras de su instinto asesino al romper los vidrios de la casa donde vivía Yuri con sus hijos, en el barrio la Gaitana de Suba y se quería llevar a la menor de dos años, pero la Policía la detuvo.
El sujeto lo habían capturado el pasado viernes porque le había provocado daños a esta mujer y aparentemente intentó agredirla.
El hombre fue judicializado por daño en bien ajeno, pero fue puesto en libertad y en la noche del domingo 19 cometió el doble homicidio. Asesino con arma blanca a Yuli Lorena Caicedo y a su hija, en la casa familiar.
A las autoridades debemos cobrarles la vida de esta joven y su hija, porque no hicieron nada con un criminal que ya tenían en sus manos.

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